Irán cierra de nuevo el estrecho de Ormuz hasta que Trump levante su propio bloqueo

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Ni 24 horas. La reapertura del estrecho de Ormuz anunciada este viernes por Irán ha tenido una vida corta, casi efímera. Las autoridades iraníes han dado marcha atrás a media mañana de este sábado (hora europea), al comunicar un nuevo “control estricto” sobre esa lengua de agua, por la que transita alrededor de un quinto del petróleo y el gas natural licuado que consume el mundo. La medida, argumentan, es una respuesta directa al bloqueo que Estados Unidos ha comunicado que mantendrá sobre la zona, que prácticamente inhabilita el comercio marítimo de Irán, tanto de entrada como de salida.

“El control del estrecho de Ormuz ha vuelto a su estado anterior y esta vía estratégica se encuentra bajo una estricta gestión y control por parte de las Fuerzas Armadas”, ha anunciado este sábado el teniente coronel iraní Ebrahim Zolfagari, en un comunicado recogido por la agencia oficial Tasnim.

El viernes, Teherán había anunciado la reapertura del estrecho mientras durase el alto el fuego con EE UU, aunque poco después aclaró que este estaría “limitado y gestionado” por la Guardia Revolucionaria y que se trataba de un “gesto de buena fe”, consecuencia directa de la tregua acordada por Israel y Líbano, y enmarcado en las negociaciones que posiblemente se retomen en los próximos días en Islamabad (Pakistán), según han adelantado la cadena estadounidense CNN y la agencia turca Anadolu. Una cita de la que se espera, al menos, la prórroga del cese de hostilidades entre EE UU, Israel e Irán, que vence el próximo miércoles.

Pese a saludar y celebrar en primera instancia la “reapertura completa” de Ormuz ―“es un BRILLANTE, GRAN DÍA PARA EL MUNDO”, llegó a escribir en su red social, Truth―, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó acto seguido que mantendría su propio bloqueo del paso marítimo. Los mercados rebajaron parcialmente la euforia inicial, que había provocado la caída a plomo de los precios del petróleo y el gas. Esa decisión de mantener el cerrojazo estadounidense ha sido la que, según justifica la Guardia Revolucionaria, ha provocado la marcha atrás iraní.

“Mientras Estados Unidos no restablezca la plena libertad de tránsito de las embarcaciones desde Irán y hacia Irán, la situación en el estrecho de Ormuz permanecerá bajo un control riguroso”, ha argumentado este sábado el teniente coronel Zolfagari.

Unas horas antes, el poderoso presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, ya había advertido en la red social estadounidense X (antes Twitter) que el estrecho de Ormuz “no permanecerá abierto” si continúa el bloqueo de la Casa Blanca. Se realizará, deslizó, conforme a “rutas designadas” y con “autorización de Irán”.

Qalibaf también denunció las “falsedades” de Trump al celebrar la supuesta reapertura. “Hizo siete afirmaciones en una hora y ninguna de ellas era cierta”, agregó el dirigente iraní, que estuvo al frente de la delegación enviada por su país a Islamabad para las últimas negociaciones de paz. “Con estas mentiras no ganaron la guerra y, sin duda, tampoco lograrán nada en las negociaciones”.

Algunos cruces, muchas dudas

En realidad, ni las navieras ni las aseguradoras de los buques ―un actor clave: sin su visto bueno no pueden navegar― habían dado por buena la reapertura, temiendo una marcha atrás o, simplemente, que las condiciones de navegabilidad seguían estando muy alejadas de las que había antes del inicio de la guerra, el pasado 28 de febrero. Las compañías exigen garantías mínimas de seguridad, de que no encontrarán minas marítimas a su paso y de que no tendrán que abonar ningún peaje. Este último punto tampoco parecía ni mucho menos claro.

Las plataformas de seguimiento del tráfico marítimo habían detectado algo más de movimiento en la zona en las últimas horas, sobre todo de barcos que llevan semanas a la espera de poder salir del golfo Pérsico para ganar el océano Índico. Al menos cuatro petroleros lo han conseguido, según la información proporcionada a EL PAÍS por la firma especializada Kpler. Otros cinco metaneros (barcos que transportan gas natural) de bandera catarí también trataban de enfilar la salida.

El intento generalizado de salida, sin embargo, parece haber quedado abortado horas después, con algunos buques petroleros, entre ellos dos de bandera india y griega, dando marcha atrás en sus maniobras. Además, al menos dos buques mercantes que se encontraban en la zona han informado de disparos por armas de fuego, según informa la agencia Reuters. Una muestra más ―una más― de la desconfianza sobre una supuesta reapertura que, poco después, ha vuelto a quedar en agua de borrajas.

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