España, al margen de la alianza de los principales países de Europa y Japón para proteger Ormuz

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Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos y Japón han expresado este jueves su disposición a "contribuir a los esfuerzos" necesarios para garantizar el tránsito seguro por el estrecho de Ormuz. Este anuncio se produce en plena polémica por la negativa inicial de estos países a sumarse a la misión naval propuesta por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien posteriormente aseguró que no necesita ayuda para mantener abierto este paso estratégico.

En un comunicado conjunto, los Ejecutivos de los cinco países europeos, los más importantes del continente, así como el Gobierno de Japón, condenan en los términos más enérgicos los recientes ataques de Irán contra buques comerciales desarmados que navegan en el Golfo. Al mismo tiempo, extienden su profunda repulsa a los bombardeos perpetrados contra instalaciones de petróleo y gas, denunciando lo que consideran un cierre de facto del estrecho por parte de las fuerzas iraníes.

"Expresamos nuestra disposición a contribuir a los esfuerzos adecuados para garantizar el paso seguro por el estrecho", señala esta coalición de países, que valora positivamente el compromiso de las naciones que ya participan en una planificación preparatoria para asegurar la zona.

Hasta ahora, los socios europeos y Japón se habían puesto de perfil respecto a las demandas de Washington para participar de forma inmediata en un despliegue naval en Ormuz. No obstante, desde Francia y Reino Unido se han defendido los contactos continuos con diversos aliados para diseñar un plan creíble que pueda garantizar la estabilidad en la zona, fuertemente sacudida por las tensiones recientes y los conflictos bélicos en la región.

Ante este escenario, el grupo de potencias occidentales y asiáticas subraya en su nota conjunta su profunda preocupación por la escalada del conflicto en Oriente Medio. Por ello, instan de forma tajante al régimen de Teherán a cesar inmediatamente sus amenazas respecto al estrecho de Ormuz, lo que incluye el cese de la colocación de minas en este paso comercial vital, los ataques con drones y misiles, y cualquier otro intento de bloquear el tránsito.

Los firmantes recalcan que la libertad de navegación es un principio fundamental e irrenunciable del derecho internacional. Asimismo, advierten con firmeza de que los efectos perniciosos de las acciones desestabilizadoras promovidas por Irán se sentirán en todas las partes del mundo, afectando de forma directa y perjudicial a los ciudadanos más vulnerables.

La interferencia deliberada en el transporte marítimo internacional y la consecuente interrupción de las cadenas globales de suministro energético constituyen una verdadera amenaza para la paz y la seguridad internacionales. Por ello, piden una moratoria inmediata y completa sobre los ataques contra infraestructuras civiles, al tiempo que insisten en el respeto a la legalidad.

Cabe recordar que líderes como el presidente francés, Emmanuel Macron, o el ex primer ministro polaco Donald Tusk, habían descartado integrarse en la misión estadounidense, apostando en su lugar por una vía de seguridad propia de los aliados europeos.

Sin embargo, este cambio de posición de los principales países de Europa deja en una posición muy desairada a Pedro Sánchez, que se convierte en prácticamente el único mandatario de un país importante en el continente que se queda al margen de esta respuesta a esta amenaza para la economía de todos.

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