El BCE deja los tipos sin cambios, pero eleva sus perspectivas de inflación por la crisis energética

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El barril de petróleo se ha convertido en el artefacto explosivo que ha hecho saltar por los aires todas las previsiones económicas de 2026. Y mientras su escalada pone patas arriba los mercados energéticos y financieros, el Banco Central Europeo reclama tiempo: la entidad ha dejado este jueves sin cambios los tipos de interés por sexta vez consecutiva, a la espera de contar con más datos sobre el impacto del conflicto. “La guerra en Oriente Próximo ha creado riesgos al alza para la inflación y a la baja para el crecimiento económico, que hacen que las perspectivas sean mucho más inciertas”, reconoce en un comunicado.

Las perspectivas de inflación de los analistas de Fráncfort ya recogen los efectos de la guerra: pasan del 1,9% al 2,6% para 2026, aunque siguen ancladas a medio y largo plazo, con un promedio del 2% para 2027 —justo en el objetivo—, y del 2,1% en 2028, lo que quiere decir que por ahora no contemplan un escenario de enquistamiento de la inflación. En cuanto al crecimiento, las malas noticias continúan, aunque sin un desplome de la economía: esperan que el PIB de la zona euro repunte un 0,9% en 2026 (tres décimas menos), para 2027 calculan un 1,3% (una décima menos); y para 2028 lo dejan intacto en el 1,4%. En total, la guerra devoraría cuatro décimas de PIB.

Su presidenta, Christine Lagarde, dará más detalles a partir de las 14h45, en una rueda de prensa muy esperada para saber cómo ha encajado la institución la crisis geopolítica más importante desde la invasión de Ucrania.

El repunte simultáneo del crudo y el gas natural por el bloqueo del estrecho de Ormuz y la destrucción de infraestructuras energéticas supone un nuevo examen para Lagarde y los suyos. Un test que llega cuando todavía no se ha borrado el recuerdo de lo sucedido en 2022. En aquel entonces, el diagnóstico de una inflación transitoria fue erróneo, lo que propició una reacción tardía. Ahora, el dilema regresa, de nuevo de la mano de una campaña militar: ¿temporal o persistente? En la respuesta está parte de la solución. Pero el acertijo es endiablado: nadie, salvo tal vez el inquilino de la Casa Blanca y algunos de sus más cercanos colaboradores, sabe cuánto durará la guerra. Quizá tampoco ellos.

Ni siquiera un final repentino es garantía de normalidad: existen incertidumbres sobre cuánto se tardaría en retomar la producción energética si EE UU e Israel dan por finalizado el ataque, y hasta qué punto Irán permitirá el paso seguro de crudo y gas en la posguerra si el régimen sobrevive. Esa falta de visibilidad empujará al BCE a centrarse en los datos, pero le obliga a ser paciente. Dentro de seis semanas, cuando vuelva a reunirse, sí contará con un arsenal actualizado de números de inflación, empleo y crecimiento que desplegar.

Mientras tanto, el encarecimiento de la energía ya golpea el bolsillo de los ciudadanos al llenar el depósito o poner una lavadora, daña los márgenes de la industria más intensiva en energía, eleva los costes de transporte, y puede acabar reduciendo los márgenes empresariales si el consumo se ve afectado. Esa capacidad de las cotizaciones de la energía de filtrarse masivamente a la economía real preocupa. Cualquier producto, de los alimentos a la tecnología, es susceptible de subir de precio si también lo hacen los costes de mover mercancías de un lado a otro, las cadenas de suministro continúan sufriendo retrasos y recargos, y los salarios mejoran para paliar la pérdida de poder adquisitivo. Todo ello eleva la presión sobre el BCE para que aumente los tipos de interés, actualmente en el 2%. Y da argumentos al sector más halcón del BCE, partidario de no dar tregua a la inflación aun a costa de penalizar el crecimiento.

El mercado de futuros predice dos subidas de tipos de interés por parte del BCE en este 2026. Y el euríbor está recogiendo esas predicciones en su cotización, que está viviendo un marzo de fuertes incrementos. El castigo a los hipotecados a tipo variable y a quienes buscan endeudarse próximamente parece inevitable si la guerra continúa.

[Noticia de última hora. Habrá actualización en breve]

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