El actor Billy Porter se recupera de una infección urinaria que le provocó un coma: “Estuve muerto tres días”

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El actor Billy Porter (Pittsburgh, 56 años) sigue “en proceso de recuperación” de una infección urinaria que sufrió a finales de mayo del año pasado y que se complicó hasta tal punto que estuvo en coma. “Es un regalo estar vivo. Todavía me emociona hablar de ello”, se ha sincerado este miércoles en Today, el programa matutino de la cadena NBC. Y es que lo que comenzó como una infección que podía tratarse con medicina terminó en un coma de tres días por mala praxis, según ha denunciado el intérprete de la serie Pose y la película Cenicienta.

En septiembre de 2025, meses después de tratarse de la infección urinaria, el también cantante sufrió una sepsis, un fallo mortal en los órganos que se produce por una infección muy grave. “Terminé con cálculos renales atorados en la uretra, la infección se filtró a mi torrente sanguíneo, sufrí una urosepsis, máquina ECMO, tres días en coma y síndrome compartimental en la pierna”, ha recordado Porter. “Ha sido una experiencia que me ha cambiado la perspectiva y también me ha inspirado. Mi trabajo en esta Tierra aún no ha terminado y eso me da esperanza”, ha reflexionado en televisión.

El actor tenía previsto actuar como maestro de ceremonias durante 13 semanas en una nueva puesta en escena del musical Cabaret en Londres, cuando tuvo que dejarla y tratarse la infección urinaria. “No recibí el tratamiento adecuado”, aseguró en Today. Porter, quien fue el primer hombre negro gay en ganar un Emmy en 2019 por su papel de Pray Tell en Pose, dijo a principios de mes en el podcast Outlaws que “la medicina del Reino Unido es basura” y explicó: “Tras cuatro rondas de antibióticos y entre 10 y 12 semanas después del tratamiento, de repente tengo una infección en el riñón con cálculos renales”. El actor pensó que se había curado y regresó a Nueva York, donde el espectáculo se había trasladado a Broadway. “Estaba en los ensayos de Cabaret en Broadway y todo parece ir bien, pero un mes después, el dolor de los cálculos renales vuele”, contó en el podcast.

Fue un martes de septiembre que no aguantó más el dolor y fue admitido de urgencia en el hospital. Es lo último que recuerda antes de despertar el sábado siguiente por la tarde. “Me hicieron un chequeo de rutina y vieron que el cálculo renal estaba atascado en mi uretra, así que procedieron a colocarme una cánula para redirigir la orina, administrarme antibióticos de verdad, no como los del Reino Unido, y disolver el cálculo. Cuando entraron, había tanto pus, bilis e infección detrás del cálculo que burbujeó y en cuestión de minutos sufrí una urosepticemia ―la infección pasó del riñón a la sangre―. Estuve muerto por tres días”, recordó Porter en el programa Outlaws.

Durante el coma le pusieron un ECMO, una máquina de oxigenación que sustituye la función del corazón y de los pulmones cuando estos están dañados y no pueden mantener al paciente con vida por sí solos. Y también sufrió el síndrome compartimental, que puede generar una necrosis, en una de sus piernas. “Tuvieron que abrirme la pierna mientras estaba en coma, desde la rodilla hasta la cadera, y dejarla abierta durante dos días para poder salvarla”, detalló en el podcast.

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