En el palco del Godó se viene a ver tenis y se acaba asistiendo a una coreografía de afectos cruzados y entusiasmos dosificados en un tratado breve sobre la condición humana con gafas de sol y buenos modales que ayer se complicó porque propuso a la concurrencia un dilema casi sentimental. De un lado, Arthur Fils y su juventud sin filtro, su “¡Vamos!” sin acento francés y su electrizante madurez en una pista que recorre en tres zancadas. Y del otro, Andréi Rublev, viejo conocido en el club de Pedralbes, que a sus 28 años sigue sorprendiendo con su mezcla de talento volcánico y esos vaivenes anímicos que ha reconocido en las redes.
Así que todos los que ayer firmaron ese llenazo absoluto en la final número 73 del torneo, estuvieran en el palco, en la tribuna o en la grada, se dedicaron a animar a ambos en lo que resultó una clase magistral de las buenas maneras. Javier Godó, conde de Godó, que es quien da nombre a todo esto, aplaudió con ganas en esta tarde sin bandos junto a Josep Oliu, Jordi Cambra, Albert Dalmau y Josep Rull. Y también Jordi Juan, Xavier Pujol, Sònia Roig, David Escudé y M.ª Lluïsa Moret y esa larga, larguísima lista de autoridades ahí concentradas.
Sheila Ebana, la madre de Lamine Yamal, destaca en un palco copado por políticos
Como si el sol de Pedralbes tuviera un efecto llamada, no estuvo Pedro Sánchez (no fue el único que dio prioridad a la gira andaluza), pero sí Alicia Romero, Jaume Duch, Glòria Freixa y Pau Ferran Navarro. Y María Ángeles Esteller Ruedas y Neus Munté (solo tres filas las separaban) y Daniel Sirera y Berni Álvarez, que se han vuelto asiduos al torneo.
Cediéndose el paso y charlando animadamente los que fuera tantas veces discuten, la final resultó una especie de academia exprés de convivencia para la clase política, mientras que para Pilar Teixeira, Marisa Falcó, condesa de Godó, Astrid Massagué, Iris Faull y Maria Rosa Cruells fue un nuevo reencuentro. Compartiendo la segunda y tercera filas del palco presidencial con Pedro Fontana, Tommy Robredo, Manuel Orantes, Carme Bastida y Abel García, fueron ellas las primeras en divisar a Jules Koundé no demasiado lejos y en admirar la desenvoltura de estadio grande del defensa francés, que no escondió su preferencia. Animaba a Fils, claro. Y también detectaron enseguida a Mireia Belmonte, que, vestida de un amarillo casi imposible, aportaba su calma de la brazada larga muy cerca de Sheila Ebana, la madre de Lamine Yamal, y Carlos Godó y Maite de Obes, que no se perdieron nada. Ni un solo punto.

Fue una gran tarde de domingo sin pausas ni prisas (y sin fútbol por la noche) que los Lerín y los Serra, y los Durall y los Martí vivieron también en primera línea y en sus respectivos palcos (cada vez más llenos: la familia crece) y que tuvo una banda sonora inevitable. La de la luz de Rosalía sobrevolando todas las conversaciones y erigiendo a Pino Sagliocco en el hombre que seguir para saber de sus conciertos.
Para pena de muchos no vino Rosalía, debe de estar derrotada con tanto tute en Barcelona, pero sí el promotor musical de Live Nation España viendo tenis con Jaume Massana, José Cuevas, Montse Ribas, Jordi Gallés, Emili Rousaud y Pere Guardiola. Y feliz, como todos, de que ganara Fils con ese vencer eléctrico y sin filtros que solo sale cuando uno no ha aprendido a desconfiar. Aunque también lo habría sido con una victoria de Rublev. Esa es la magia del Godó. El saber estar como deporte de élite.

Margarita Puig (Barcelona). Empezó su carrera profesional en el Diari de Barcelona . Desde entonces la hemos visto y escuchado en programas tan variados como Gol a Gol ; Tot l’esport ; Bonic vespre ; Versió Original; El club; Catalunya, parada i fonda ; Senyores i senyors , en el programa de Toni Clapés Versió RAC1 ; en Els matins de Josep Cuní , en TV3; en 8 al dia , de 8TV; Escletxes en BTV y Blanc sobre Blanc , en el Canal 33. Conocedora de los rincones más recomendables e insólitos de Barcelona, también es autora de guías como Restaurantes de Barcelona donde nunca te han llevado

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