
El repunte de la inflación por la guerra en Irán no debería implicar un incremento de los tipos de interés, y de hecho lo recomendable es una reducción de las tasas. Así lo cree el secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, que argumenta que la inflación subyacente -la que elimina los precios de la energía y los alimentos frescos y mira de cerca la Reserva Federal- se está reduciendo en varias categorías y lo seguirá haciendo. El titular del Tesoro afirmó que los precios bajarán rápidamente una vez finalizado el conflicto.
Bessent insistió en la necesidad de bajar tipos, pese a que los precios se dispararon un punto en EE.UU. en marzo, al 3,3%, su mayor subida en cuatro años en el primer impacto de la crisis de Oriente Medio. En unas declaraciones al medio Semafor, apuntó que la Reserva Federal debería “esperar y ver” antes de decidir si baja los tipos en medio de la guerra en Irán, señalando que la economía estadounidense había sido “muy sólida” en enero y febrero. La Fed está “haciendo lo correcto al quedarse a observar” cómo se desarrolla el conflicto, añadió. Preguntado por si esto implica un cambio de postura de la Administración Trump en sus reiterados llamados a bajar tipos, respondió que no. Puede observar, pero “todavía tendrán que bajar los tipos”. “Me sorprendería mucho, por ejemplo, que (el Banco Central Europeo) subiera (los tipos)”, dijo.
La Reserva Federal se encuentra en un momento de relevo, tras anunciar Donald Trump que Kevin Warsh será el sustituto de Jerome Powell al frente de la entidad. A la espera de que el Senado apruebe su nombramiento, Powell podría extender su mandato más allá del 15 de mayo previsto. “Queremos que Kevin Warsh asuma el cargo lo antes posible”, planteó Bessent. Aseguró que tiene sentido que sea él quien lidere el próximo ciclo de tipos.
En otras intervenciones en al jornada, Bessent descarta afectaciones en lo económico. Asegura que la economía se mantiene resiliente y este año crecerá entre un 3% y un 3,5% pese a la guerra, y que el FMI y el Banco Mundial han sobrerreaccionado con sus proyecciones, en las que apuntan que la actividad avanzará un 2,3%. Cuando se le preguntó si la guerra en Irán sería buena o mala para la economía estadounidense, Bessent no dudó: “Creo que miraremos atrás y diremos: no sé la cantidad de días, si fueron 50, 100 o más, pero fue a cambio de 50 años de estabilidad”.

Hace 2 días
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